En una cirugía de catarata ideal, la sutura no existe. Pero muchas veces hay razones anatómicas o procedimentales que obligan a suturar la incisión principal, incluso por un error del cirujano: una incisión principal mal construida tendrá que ser cerrada y la cirugía tendrá que hacerse a través de una nueva incisión; una quemadura corneal producida por el faco hará que la incisión no selle correctamente al final de la cirugía, obligando a poner un punto. Incluso, en los niños y en las ectasias corneales como los queratoconos, puede ser necesario poner un punto de sutura también en la contraabertura.

Ahora bien: la expectativa actual de la cirugía de catarata es la solución de la misma y además la corrección de la refracción. Así como toda incisión afecta en el astigmatismo porque modifica en algo la curvatura corneal, toda sutura tiene el mismo efecto. Y, de la misma manera en que una incisión bien construida tendrá un impacto despreciable en el astigmatismo, una sutura correctamente pasada y correctamente ajustada sera igualmente poco significativa.

Esta analogía no es menor, y por eso recomiendo siempre aprender a suturar en el momento en que se aprende a realizar la incisión. Son maniobras simétricas, y en muchos aspectos, saber abrir es saber cerrar y viceversa.

En este video se muestra en detalle cuál es la mejor trayectoria para el pase de la sutura y cuál la mejor técnica para ajustar luego el punto de modo tal de que cierre la incisión permanentemente sin alterar sustantivamente el astigmatismo postoperatorio.

 

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